Una Mirada A… Francisco Bernales: “Mi vida ya está acá en Concón”

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Su nombre es Francisco Bernales, lo que tal vez no diga mucho, pero es el tercer hijo del matrimonio compuesto por el general de Carabineros José Alejandro Bernales y su esposa Teresa Bianchini, quienes fallecieron trágicamente el 28 de mayo del 2008 en Panamá, en un accidente aéreo. A pesar del triste recuerdo del accidente de sus padres, hoy disfruta de su tranquila vida en Concón y del trabajo que desarrolla en “Sunset Café”, el local que administra en plena playa La Boca, y con el cual espera seguir prosperando en estas bellas tierras junto a todos los conconinos.

 

Cuéntanos un poco sobre la historia de tu familia

Mi papa viene de una familia normal de clase media de la zona de Matucana en Santiago, y mamá de una familia ítalo-alemana. Ellos llegaron a Santiago y al poco tiempo se erradicaron en Los Andes. Vivimos gran parte de nuestra vida en la capital, pero nos movíamos harto entre varios lugares de Santiago. Vivimos gran parte de nuestra vida allá por el trabajo de mi papá, hasta que asumió el cargo de general, ahí nos fuimos a Talca después Temuco, y después volvimos a la ciudad de Santiago. Yo soy el menor de 3 hermanos, soy del año 82’ y nací en un fundo en Colina, que administraba mi papá. Luego el 84’ nos fuimos de regreso a Santiago, y de ahí toda la vida seguimos en esa ciudad.

 

Mi papá estuvo harto tiempo en el área de inteligencia, después entro a trabajar a las escuelas; primero al instituto, y después a la de fuerzas especiales, donde luego llegó a la escuela de Carabineros. De cada una de esas instituciones fue director y así fue subiendo dentro de la carrera, hasta que llegó a ser general.

 

¿Cómo te enteraste del accidente de tus padres?

Estaba en una reunión, me llamaron y me dijeron que me fuera para la casa, no me explicaron el por qué ni nada, pero en el camino me fui escuchando la radio y ahí me enteré de la noticia. Después de eso ya vi la tele, porque lo estaban mostrando en todos los canales. O sea la verdad es que fue bastante trágico en su momento, uno queda para dentro, no sabe cómo responder, yo me despedí de ellos un día lunes y esto fue un jueves o viernes, es raro pensar que me despedí de ellos sin pensar que sería la última vez, uno no se espera una cosa así. Después vino todo el tema de traer los cuerpos de vuelta a Chile, y ahí hubo mucha gente que se portó muy bien, toda la gente le mostró cariño y apoyo, en ese sentido uno no se sentía tan sólo. Hasta el día de hoy, cuando saben de quién soy hijo, me hablan cosas buenas de mis padres, y el cariño se siente, y claro por un lado es incómodo porque te lo recuerdan, pero por otro es bonito ver que la gente no los olvida y les tenían harto cariño.

 

¿Cómo fue la despedida que la gente les entregó?

Había millones de persona en la calle, todos siguiendo la carroza, todos querían despedirse, le tiraron un montón de cosas en su tumba, camisetas de Colo Colo, flores, fotos, de todo, porque la gente quería que se fuera con algo. Llegaron miles de personas a verlo al Parque del Recuerdo, en el trayecto en la pasada por La Vega, como yo también trabajé mucho tiempo ahí, estaban todos parados en la esquina gritando y aplaudiendo, a pesar de lo triste del momento fue muy bonito ver todo ese apoyo.

 

Durante todo ese proceso ¿en qué estabas tú en lo personal?

Yo vivía hace dos años sólo, siempre he sido independiente, me gusta emprender y hacer cosas nuevas. En ese tiempo me había ido a buscar papas a Argentina, para abastecer a una bodega en La Vega. También había entrado hace como un año a trabajar en una empresa, donde importaba productos electrónicos y de computación, estaba trabajando en esa empresa cuando sucedió todo.

 

Luego de todo esto tan fuerte, estuve como una semana sin hacer nada, volví a la pega, y después al tiempo, empecé a buscar mis propios horizontes, para pensar qué es lo que quería hacer. Finalmente me fui trabajar al campo en Los Andes, estuve como dos años, después por situaciones de la vida me encontré con un amigo que necesita piezas de la minería, y como yo trabajé en una importadora china, él necesitaba que le trajera unas piezas y ahí yo empecé con mi empresa.

 

En 2012 buscando casa, encontré una en Concón, y al final nos vinimos para esta bella comuna, y como estábamos acá empezamos a buscar que hacer. Venía a surfear a Playa La Boca, y me di cuenta que faltaba algo aquí, porque estaba todo súper lindo. Encontramos una casa que nos acomodaba, que está frente a la playa. Ahora está todo perfecto, mi vida ya está acá, la vida que tenía en Santiago se acabó y realmente no me imagino volver a eso.

 

¿Qué fue lo que más te gustó de Concón?

Es todo, me encanta el campo, siempre crecí allá en Los Andes donde el patio era la cordillera, porque Las Termas del Corazón están metidas justo al medio, entonces salía a los cerros y tu frontera era Argentina en el fondo. Crecí con una libertad tremenda, por eso nunca me ha gustado la vida en edificios o departamentos. Cuando llegué acá me encantó porque tenía bosques y cerros, además de una muy bonita vista al mar, lo tenía todo, y finalmente nos quedamos acá.

 

¿Cómo llegaste al sector 2 de Playa La Boca?

Vine a conocer bien lo que era el parque La Boca, empecé a conocer a los chicos que trabajan acá en las escuelas de surf, pero sentía que faltaba algo, y como yo tengo ese espíritu emprendedor, planifiqué algo. Pregunté cómo funcionaba todo en la playa, y ese mismo día fui a hablar con el administrador, y así empezó esta aventura con Sunset Café.

 

¿Cómo nació este proyecto del Sunset Café?

La idea era una cafetera pequeña de 6m x 6m, y terminó en un café restaurant de 20m x 20m, con una terraza de 100 m2, por lo que en ese sentido obviamente la idea original se fue aumentando. La verdad estamos súper contentos de estar acá, mis hijos van al colegio en la comuna. Yo ya me quedé acá, porque la verdad es un sueño poder trabajar frente al mar, con una vista espectacular, en un trabajo que me encanta, que lo llevo adentro en la sangre.

 

¿Cómo ha sido el proceso de auge que ha vivido Playa La Boca?

Desde este año ha ido aumentando mucho,  porque la gente ya sabe que hay muchas actividades, en donde puedes traer a los niños a surfear mientras esperas acá en la terraza tomándose un café, después pueden almorzar todos juntos. Este nuevo concepto le agrada mucho a la gente que viene, tenemos clientes que vienen a almorzar todos los fines de semana, es súper bonito ver que siempre la gente que viene vuelve luego de un tiempo. Yo creo que el Sunset le ha favorecido en cierto aspecto a la playa, porque ha entregado un valor agregado, que la convierte en un gran polo de turismo, el que ha ido aumentando y cada vez llega más gente a la zona.

 

¿Te proyectas realmente con el Café y tu futuro en la playa?

En ese sentido nunca he sido ambicioso, siempre he tratado de hacer las cosas con calma y a mi manera, sea para bien o mal, por el momento estamos aquí y queremos que esto siga creciendo, que Sunset Café pueda lograr llegar a ser uno de los mejores restaurantes de Concón, y de Chile. Para lograr eso nos basamos en buenos productos como el Marley Cofee, un café especial, accesible, y que tiene la onda que tiene la playa, además que la filosofía detrás de la marca es buena, es una vida pacífica, sin hacer daño a nadie, sin molestar al que está al lado. Finalmente tratamos de aportar a que todo lo que se sirve acá tenga que ver con una mística acorde al mismo concepto.