Trasplante de médula ósea logra que dos pacientes con VIH no tengan rastros del virus

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En conferencia mundial sobre el sida en Malasia, científicos presentaron el caso de personas que actualmente no toman medicamentos antirretrovirales.

por EFE y La Tercera – 03/07/2013 – 10:44

En la Conferencia de la Sociedad Internacional del Sida, que por estos días se celebra en Malasia, uno de los médicos asistentes presentó el caso de dos enfermos con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que actualmente no muestran signos del virus en la sangre tras recibir un trasplante de médula ósea.

El científico Timothy J. Henrich indicó que los dos pacientes de Boston (EUU) no muestran rastros de VIH después de parar su tratamiento antirretroviral hace unos meses. Aunque el especialista advierte que aún no se puede hablar de curación de los pacientes pues se necesitan más pruebas, la noticia es esperanzadora en torno a un tratamiento para erradicar la enfermedad.

“Un seguimiento de al menos un año será necesario para entender el impacto total de un trasplante de médula ósea en el virus del sida”, manifestó el científico, que también es profesor en la Escuela Médica de Harvard. 

Ambos pacientes padecían linfoma de Hodgkin y llevaban un largo periodo sometidos a un tratamiento antirretroviral. 

Uno de ellos recibió el trasplante hace cuatro años y medio, mientras que el otro lo recibió hace tres años. De acuerdo a lo informado en la conferencia, los dos continuaron con el tratamiento contra el sida, pero uno lo abandonó hace cuatro meses y el otro hace siete semanas. 

Desde ese momento, el VIH, que antes del trasplante era fácilmente detectable en la sangre de los hombres, se volvió indetectable. 

Las pruebas mostraron que a medida que las células de los pacientes fueron reemplazadas por las células de la médula ósea de los donantes, los niveles de virus en la sangre se redujeron de manera constante hasta llegar a un nivel indetectable.

El médico comentó que por el momento sólo los pacientes de cáncer reciben trasplantes de médula ósea, considerada muy costosa (unos 100.000 dólares) y con un índice de mortalidad de entre el 15 y el 20 por ciento. 

Henrich también afirmó que el caso es distinto del estadounidense Timothy Ray Brown, conocido como el “Paciente de Berlín”, ya que éste recibió una médula ósea de una persona con resistencia al virus.