Invasión turística en nuestras playas… Las aves llegaron antes que nosotros.

accion cousteau

 

Por Rodrigo Alarcón y Magdalena Gatta, coordinadores de OBC Acción Cousteau

 

Las costas de Chile y de la Quinta Región en particular, son lugares excepcionales en cuanto a su riqueza y diversidad de especies. La particular morfología de las playas, la disponibilidad de alimento y los diversos hábitats presentes en el mar, son una de las principales razones por las cuales las especies migratorias realizan largos viajes, con el fin de conseguir alimento, refugio y protección. De esta manera, existen varios organismos, entre ellos grandes mamíferos, peces y aves que por su modo de vida se denominan cosmopolitas o especies migratorias.

En esta oportunidad, fijaremos nuestra atención en las aves migratorias. Algunas de ellas migran desde Norteamérica hacia el hemisferio Sur, cruzando en cualquier estación del año la frontera de distintos países. La distancia que recorren varias de estas especies puede llegar hasta los 20.000 km, incluso se han descrito especies que no necesitan hacer escala de descanso. Uno de los motivos principales por la cual estas aves emprenden estos largos viajes, se debe a que en el polo sur las condiciones y los cambios climáticos son menos marcados que en el hemisferio norte, lo que genera una mayor estabilidad en la disponibilidad de alimento a lo largo de todo el año. Se han encontrado registros de muchas aves que fabrican sus nidos en lo amplio del hemisferio norte, pero también, muchas de ellas a través de sus viajes, buscan un lugar de nidificación protegido en lugares como humedales o acantilados. Generalmente estas especies vuelan durante todo el día y en la noche descansan y se alimentan para poder emprender vuelo al día siguiente. Las especies de aves, sufren una preparación de su cuerpo previo a la migración, una de estas adaptaciones es la acumulación de grasas bajo la piel, lo que le permite obtener una mayor resistencia al vuelo.

A raíz de este fenómeno que nos presenta la naturaleza, la actividad antropogénica (humana) una vez más provoca ciertos desequilibrios, los que muchas veces no son percibidos por nosotros. En la época estival gran número de personas se trasladan desde la capital, e incluso desde otros países a los balnearios más turísticos y representativos de la región (como lo es Valparaíso). Esta sobrepoblación de personas (y con ello residuos) provoca una constante invasión en las amplias playas de arena y roca. Lamentablemente, la ocupación de las playas por los veraniantes, coincide con las paradas de descanso de las aves migratorias, lo que dificulta y obstaculiza el descanso necesario y la obtención de alimento. Este fenómeno turístico, genera un importante desequilibrio eco-sistémico ya que provoca una disminución en la obtención de alimento de estas aves que a su vez afecta su tasa de mortalidad. Es importante que aprendamos a comprender las dinámicas naturales y el efecto que provoca la actividad antropogénica sobre el medio natural. Muchas veces es casi imperceptible, sin embargo actualmente se desarrollan estudios científicos que respaldan el daño que provoca el quehacer humano.

Es necesario tomar conciencia ecológica ante estos sucesos, ya que es la única manera de encontrar un punto de convivencia sostenible con los procesos naturales, por todo ello cuando estés disfrutando en la playa, observa el lugar donde ellas se sitúan y trata de crearles un espacio, si tienes una mascota procura que no las espante ni las moleste, así podremos ayudar a que estos seres vivos realicen sus viajes de manera tranquila y armónica.

 

 

 

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