Experto en marejadas explica la naturaleza de este fenómeno

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Algo completamente natural y cíclico es lo que golpea nuestras costas durante esta semana. El profesor de la Universidad de Valparaíso indica que las marejadas pueden durar desde unas pocas horas a varios días. También lamenta la pobre dotación de tecnología para el estudio del oleaje.

José Beyá, experto en hidráulica marítima doctorado en Australia, la meca de las marejadas y los surfistas, es académico de la Escuela Ingeniería Civil Oceánica de la Universidad de Valparaíso y anda entusiasmado por estos por la actividad marina, cuenta que las marejadas son un hecho común en nuestro país. “Las marejadas son un fenómeno cíclico en Chile que se registra a lo largo de toda nuestra costa y también en sectores insulares porque estamos completamente expuestos al Océano Pacífico, un gran generador de olas”, explica.

Imagen foto_00000003Aunque su duración es relativa y puede ir desde el par de horas de mar embravecido a varios días de inusual comportamiento, Beyá comenta que todo depende del frente de mal tiempo que genere las olas y que no tiene nada que ver con las mareas astronómicas, como suele pensarse, sino con la creación de olas a partir del viento.

“Hoy en día las marejadas pueden anticiparse a través de predicciones meteorológicas, de hecho nosotros estamos al tanto de estas marejadas desde la semana pasada y empezamos a monitorear los pronósticos que fueron relativamente precisos“, dice el profesor, quien lamenta que aunque contemos con miles de kilómetros de costa, no tengamos nuestra propia red de mediciones de éste tipo.

“Contamos con una red muy pobre de mediciones de olas, aunque tengamos un pronóstico no podemos validar si este es correcto o no. Personalmente creo que al igual que países como Australia, EE.UU, Gran Bretaña o España, deberíamos tener una red de mediciones de norte a sur para conocer el oleaje”, dice sobre una falencia que en otro escenario nos permitiría anticipar otro tipo de eventualidades o los diseños costeros y su navegación. Incluso sería de gran ayuda en estos momentos en que se evalúa la posibilidad de extraer energía del oleaje.  “Estas marejadas son un reflejo de lo que desconocemos, de la incertidumbre”, reflexiona Beyá.

Hay diferentes reportes sobre la altura de las olas. ¿Existe una escala específica para hacer la medición?
Para decirlo coloquialmente, estas estimaciones han sido hechas al “ojímetro”. No creo que hayan sido entregadas por algún sensor o medidor especial, por eso mismo reitero la necesidad de contar con equipos especializados. En el pasado habían marineros que registraban la altura de las olas en la navegación, pero a partir de su experiencia. Los valores que se escuchan hoy no suelen ser algo riguroso. Podría medirse la distancia entre la cresta y el valle de la ola para indicar su altura, pero eso a simple vista es difícil porque depende de la distancia a la que el observador se ubique o un punto de referencia. Como carrera, nosotros contamos con boyas que marcan una m,edida, pero que está asociado a otra cosa, a cuantificar el recurso energético asociado a la ola, así logramos registra que ayer hubo olas de hasta 6,8 metros en Valparaíso. El Shoa tiene una boya también pero no entrega datos fácilmente accesibles o mediciones continuas. Deberíamos tener radares para medir el oleaje cerca de la costa.

¿El riesgos asociado a una marejada es mayor en tierra o en alta mar?
Las marejadas son finalmente olas muy grandes y básicamente los riesgos que implica dependen del lugar y de su exposición al oleaje. Por ejemplo desde el estándar del diseño de las obras, la avenida Perú es sobrepasada recurrentemente por el oleaje. En los cálculos de ingeniería debe evaluarse si se está dispuesto a aceptar esto que ocurre cada cierto tiempo y quizás me puedo ahorrar un poco de dinero en lugar de levantar un enorme murallón. Todas estas obras se diseñan para eso, el principal riesgo es el de las embarcaciones. Como recordarás durante las marejadas del último año, un buque encalló en Llolleo, en la playa de San Antonio y creo que aún está ahí todavía. Por otro lado, el poder de las olas es tal que las playas se erosionan y lo que en verano era una amplia berma para que el bañista se tendiera a tomar sol en Reñaca, hoy no existe. Luego, las mareas más suaves del verano retornan este relieve a su forma natural.

 

Fuente: lanacion.cl