Estudio: La vitamina B3 ayuda a prevenir daños provocados por asfixia perinatal

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El retardo o paro respiratorio afecta a más de dos personas por cada mil nacidos en el mundo.

por:  La Segunda Online

La asfixia durante el parto es un evento que pone en riesgo la sobrevida del niño, y puede tener consecuencias negativas en etapas tempranas o tardías del desarrollo del sistema nervioso central. De acuerdo a estadísticas mundiales, este problema afecta a más de dos personas, por cada mil nacidos.

Con el fin de prevenir las dificultades provocadas por asfixia, el médico Mario Herrera-Marschitz, del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica y su equipo investigador, exploran un posible tratamiento para evitar las consecuencias por la falta o interrupción de oxígeno al momento de nacer.

Se trata del uso de nicotinamida o vitamina B3, cuyo empleo en modelos celulares y animales, ha demostrado eficacia. Según explica el experto, esta sustancia ayuda a frenar una serie de cascadas metabólicas, logrando impedir daños posteriores que, según el grado, producen secuelas a nivel motor, psíquico y cognitivo.

“La asfixia perinatal es un problema que afecta a humanos, y se ha comprobado que puede resultar en trastornos severos tales como parálisis cerebral y epilepsia, pero también en otros más sutiles, como esquizofrenia, déficit de atención y/o hiperactividad, o menor rendimiento intelectual. Estos problemas, se pueden manifestar en diferentes etapas de la vida. De hecho, se ha demostrado que niños asfícticos presentan un coeficiente intelectual (CI) inferior al de niños con parto normal. No obstante, los efectos son observan por primera vez solo cuando el niño empieza la escuela”, consigna el especialista.

El primer grito: Primera bocanada de aire

El momento del parto es fundamental en todo ser humano y representa, tal vez, el cambio fisiológico más importante a lo largo del desarrollo. En un período reducido, el niño debe iniciar una respiración independiente de su madre, utilizando por primera vez sus propios pulmones para tomar oxígeno y eliminar anhídrido. En ese contexto, Herrera señala que el primer grito es vital, ya que “representa su primera bocanada de aire, y el inicio de la función de los pulmones, que solo se interrumpe con la muerte”.  

Sin embargo, cuando este grito se retrasa o se suspende, baja la disponibilidad de oxígeno, alterando el metabolismo oxidativo, lo que produce un déficit energético. “Mientras más dura el período sin oxigenación, mayor es “el insulto” al sistema nervioso central, ya que de todos los órganos, es el que más consume oxígeno”, señala. De hecho, si la asfixia persiste demasiado, y no se logra reiniciar la  respiración, el recién nacido fallece.

La asfixia perinatal puede manifestarse en partos y condiciones normales de gestación, por muchas causas asociadas. Una de ellas es la hipoxia prenatal, incluyendo pre-eclampsia –donde hay reducción del oxígeno a nivel intrauterino-. También, la comprensión del cordón umbilical durante el parto, o dificultades durante la salida de la cavidad vaginal, entre otros.